Queridos amigos: finalizada nuestra IVª Jornada Hildegardiana, les ofrezco
algunas de las fotografías que una gentilísima participante, Marta Trotta,
tomó en su momento y ahora nos las ha brindado con gran generosidad. No
son todas, pero elegí las que creo que pueden dar cierta idea del hermoso
momento que hemos compartido. Así que paso a comentárselas.
En la primera de ellas estoy junto al retrato de Hildegarda en el salón
de actos de la Academia Nacional de las Ciencias, muy digno y acogedor
por cierto. La segunda muestra algunos de los asistentes, en un intervalo
entre un grupo y otro de ponencias, intervalo reconfortado con nuestras
ya tradicionales galletitas de Hildegarda, obra de la Sra. Stella Maris
Frers, quien se hizo acreedora al merecido aplauso con que se la recibió.
En la tercera estamos el Sr. Márcio Quaranta, biólogo brasileño,
y yo. Márcio leyó un muy buen trabajo, una verdadera mirada
humanista —desde
Hildegarda— sobre la ciencia, la técnica y el hombre y su
mundo, hoy. Su ponencia dio lugar a preguntas y comentarios verdaderamente
interesantes, desde la experiencia de quienes compartían profesiones
afines, y su mirada. En la fotografía siguiente aparece Margarita
Romero, doctoranda mejicana especializada en la Física de
Hildegarda; su ponencia se destacó por su erudición, y la
pasión de estudiosa con
que la presentó. Marta Trotta, nuestra fotogénica fotógrafa,
protagoniza la quinta fotografía, y en la sexta encontramos a Magdalena
Catoggio, en la explicación de sus magníficas pinturas sobre
los textos de Hildegarda. La exposición de las mismas, y sus palabras,
fueron realmente conmovedoras. Precisamente la fotografía siguiente
muestra, en una presentación en PowerPoint,
una pintura de Hildegarda y la realizada por Magdalena, y la octava fotografía
es de otro cuadro de nuestra artista. Magdalena trajo, con gran esfuerzo
sólo superado por su generosidad, todas las pinturas sobre Hildegarda
realizadas hasta el momento (excepto dos de ellas, imposibles de trasladar
por sus dimensiones); Clara Cortazar hizo las veces de un atril, como vemos
en la fotografía siguiente, sosteniendo cada una de ellas a medida que
Magdalena las presentaba y explicaba cómo
había trabajado los textos para plasmarlos luego en los lienzos,
y los detalles técnicos de su obra. En la última fotografía
estamos: junto a la puerta, Raquel Fischer de Díez, investigadora
en filosofía
(esposa de Ricardo Díez, Director de la Sección de Filosofía
Medieval del Centro de Estudios Filosóficos "Eugenio Pucciarelli"),
quien fue una cordialísima
anfitriona, cuidadosa de todos los pequeños detalles que hacen a
una buena realización; a continuación Clara Cortazar, quien
se multiplicó
de manera tal que por todas partes se la encontraba, recibiendo a los asistentes,
entregándoles la carpeta con el material y un bello señalador
decorado con pinturas de Hildegarda (señaladores de los que somos
deudores de la Hna. Hildegardis OSB), manejando la notebook con su dedito
mágico
en las presentaciones, en fin ... ¿dónde no estuvo?; y finalmente
yo, agradeciendo el ramo de azucenas (otra presencia de Clara) al término
de la Jornada.
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