UNA MUJER MUY MODERNA (I)
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Un silencio de siglos ha acompañado a esta asombrosa, fascinante mujer, redescubierta en los últimos treinta años del siglo XX, que la reclama como propia. Y asombrada quedé yo cuando, buscando con gran escepticismo y casi a desgano alguna noticia sobre Hildegarda en INTERNET, encontré páginas y más páginas de diversas instituciones de todo el mundo, y noticias de actos celebratorios de los 900 años de su nacimiento: jornadas, seminarios, conciertos, publicaciones y hasta una película. Y en todas estas páginas aparecía, como un bajo continuo, la voz de ciencias, artes, movimientos que declaraban su actualidad, y que proponían temas de estudio vinculándola con lo que por entonces era casi es el siglo XXI. Para citar apenas algunos casos, diré que los musicólogos tienen un gran interés en su música, y en 1979, a los 800 años de su muerte, se constituyó el grupo musical SEQUENTIA, dedicado a ejecutar la música de Hildegarda, de la que ya han aparecido unos cincuenta discos. Se ha hablado de esa música como de un bel canto, algunos grupos de rock se han inspirado en ella, y la New Age la ha tomado para sí, al igual que se ha apropiado de las visiones de nuestra monja. A propósito de las visiones: los historiadores de la religión las estudian con gran interés, porque a lo largo de siglos no se ha dado otro caso de una mística que las tuviese en estado de vigilia, sin perder el conocimiento ni entrar en éxtasis, según lo explicara ella misma al monje Guiberto de Gembloux en una carta conocida como “El modo de su visión” (De modo visionis suae). Los ecologistas, por su parte, la reclaman como una primera conciencia ecológica por el valor que otorgó al mundo natural en tanto manifestación esplendorosa de Dios, a la interacción de hombre y naturaleza y a la responsabilidad del hombre por ella, con el trasfondo de una justicia cósmica. La medicina homeopática pondera su concepción de la salud como equilibrio de cualidades, y el uso de los remedios naturales, y los psicólogos subrayan su concepto del ser humano como una totalidad, y su peculiar caracterización tipológica de la mujer. Se habla de “una mujer renacentista”, cientos de años antes del Renacimiento. Hasta los movimientos feministas cuentan con Hildegarda a la hora de proponer modelos. En cuanto a los temas de estudio ofrecidos, la Universidad de Vermont juntamente con el Colegio de San Miguel y el Colegio de la Trinidad organizaron en Burlington un simposio internacional sobre la vida y las obras de Hildegarda, sugiriendo trabajos sobre: Hildegarda como compositora, como predicadora (fue la primera mujer y única en siglos autorizada por la Iglesia para predicar al pueblo y al clero en templos y en plazas), como científica; Hildegarda como un fenómeno medieval y moderno; Hildegarda y la tradición mística. Otra institución norteamericana, The Greenest Branch, organizó una jornada entre cuyos tópicos se contaron: la correspondencia de Hildegarda en el contexto de cartas de mujeres medievales; la relación de Hildegarda con sus secretarios varones en el contexto de las colaboraciones medievales hombre/mujer; la ciencia y la medicina de Hildegarda. Y, por último, la Universidad de Malaspina ofrece en INTERNET una lista de títulos para posibles ensayos, entre los que mencionaré, a modo de ejemplo: “Como una mística visionaria que era, para comunicar lo que tenía que decir Hildegarda usaba las imágenes antes que lo que nosotros llamaríamos un argumento racional. ¿Cuán efectiva resulta ser su imaginación en la comunicación de un sentido emocionalmente coherente de la vida buena? Focalice dos o tres pasajes, y centre en ellos su respuesta"; “Discuta la visión de Hildegarda sobre la importancia del mundo natural para un entendimiento humano de los propósitos de la vida”; “Una de las cuestiones centrales de la teología y la práctica cristiana consiste en reconciliar las demandas del cuerpo con las del espíritu (por ej., superando el dualismo latente en el modo como nos pensamos a nosotros mismos). ¿Qué sentido encuentra usted en los relatos de las visiones de Hildegarda en relación con este tema?”. Por otra parte, las traducciones de algunas obras de Hildegarda por obra de especialistas como Barbara Newman, Peter Dronke, Columba Hart y Jane Bishop, los estudios sobre diversos aspectos de su vida y su obra, los seminarios y las tesis doctorales que se han multiplicado en los últimos años y en diversos países dan cuenta de un interés que no decrece, antes bien, abre caminos para una investigación que no se plantea como referida a una figura del pasado solamente, sino que se preocupa por subrayar la actualidad de esta moderna mujer de novecientos años, y de sus aportes. Pero ¿quién fue Hildegarda de Bingen en su época? Vayamos, pues, a esa época: al siglo XII.
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